Pages

martes, 6 de mayo de 2014

Editorial Diario El Comercio: ¿Quieres ser Cusco o Cajamarca?

Ayer informamos acerca de una noticia que les da buenas razones a los cusqueños para pensar que, efectivamente, viven en el ombligo del mundo: según un estudio del Instituto Peruano de Economía (IPE), si Cusco fuese una nación independiente, habría sido el país que más creció en todo el planeta en los últimos cinco años. En el último lustro, registró un crecimiento acumulado del PBI real de 59%, mayor que el 54% de China, el país estrella en lo que toca a desarrollo económico en el mundo. 

Este crecimiento se explica, fundamentalmente, gracias a la expansión de los sectores minería e hidrocarburos, construcción y servicios, y ha tenido un correlato importante en la reducción de la pobreza monetaria: en el 2008 el 58,4% de cusqueños eran pobres, mientras que para el 2013 solo el 18,8% de la población se encontraba en esta situación. 

Esta expansión ha sido posibilitada por un gobierno regional que, si bien dista mucho de ser un ejemplo de eficiencia (sus resultados en salud, educación y provisión de infraestructura están por debajo de la media nacional y el año pasado su presidente regional Jorge Acurio Tito fue inhabilitado después de que el Poder Judicial lo condenó por los delitos de peculado y negociación incompatible), ha tratado de ser cuidadoso en lo que toca a recibir bien a quienes quieren invertir su capital en Cusco.

A estas alturas y con tanta evidencia sobre la mesa, ya no debería ser novedad para nadie que el crecimiento económico generado por el mercado sea el principal motor de la superación de la pobreza en Cusco y en el resto del país. Nuestro columnista Richard Webb, en su artículo de ayer, contaba que cuatro quintos del impresionante aumento de los ingresos familiares entre el 2007 y el 2013 se deben a una mayor capacidad productiva y solo un quinto se explica por las transferencias de los programas sociales del gobierno. Así, principalmente gracias al desarrollo del mercado en este período, el ingreso de las familias que se encuentran dentro del 10% más pobre del país se elevó en 53% (mientras que el de aquellas que se ubican en el 10% más rico lo hizo en 6%). 

Las buenas nuevas que llegan desde Cusco, lamentablemente, no llegan también desde Cajamarca. Mientras el país crece, esta región, por el contrario, se encuentra sumida en una recesión desde hace dos años. De acuerdo con un informe que publicó la semana pasada el INEI, Cajamarca se ha convertido en la región del Perú donde existe más miseria, teniendo a un 59% de su población bajo la línea de pobreza. El empleo urbano, además, decreció en 5% entre el 2008 y el 2013, según el IPE.

La historia de Cajamarca es conocida. A pesar de que muchos de sus habitantes viven, literalmente, sobre montañas de minerales preciosos, el gobierno regional presidido por Gregorio Santos declaró una feroz guerra a la inversión privada y cuya batalla insignia fue la que encabezó contra el proyecto Conga. Y la inestabilidad generada terminó afectando el resto de inversiones. Por poner algunos ejemplos, según el presidente de la Cámara de Comercio y Producción de Cajamarca, Jorge Vergara, entre noviembre del 2011 (cuando empezaron las primeras movilizaciones masivas lideradas por Santos) y julio del 2013, los ingresos diarios de los taxistas cayeron entre 40% y 60%, el consumo en hoteles y restaurantes disminuyó en 50%, y las ventas de los comercios registraron reducciones de hasta 80%.

Una región le abrió los brazos a la inversión y se convirtió en líder mundial del crecimiento. Otra prefirió espantarla y hoy es la más pobre del país. Los presidentes del resto de regiones tienen que tomar una decisión: ¿quieren que su futuro sea como el de Cusco o como el de Cajamarca? Asimismo, en las próximas elecciones, los ciudadanos también tendrán que decidir por qué tipo de candidato votar para las presidencias regionales, ¿por los que tengan un mensaje como el de Gregorio Santos o por quienes propongan atraer inversión? Tras conocer los resultados de la gestión del presidente regional de Cajamarca, solo una cosa explicaría que un ciudadano vote por un candidato como Santos: masoquismo.

Fuente: Diario El Comercio

1 comentario:

  1. Si queremos seguir en la pobreza voten por Santos, una persona que no le importa nada el bienestar de Cajamarca, solo su bienestar personal, el junto a Ramiro Bardales le dieron todos estos años de retraso a nuestra ciudad

    ResponderEliminar